
Las discusiones para definir el salario mínimo de 2026 comenzarán el 1 de diciembre, en medio de una inflación proyectada alrededor del 5 % y con antecedentes de falta de consenso entre empresarios y sindicatos, lo que llevaría a que se defina por decreto presidencial.
El Gobierno Nacional plantea un aumento cercano al 11 %, lo que llevaría el salario mínimo a $1.580.085, mientras que entidades como Fedesarrollo recomiendan no superar el 7 % para evitar presiones sobre costos laborales, la inflación y la formalización.
Un incremento significativo beneficiaría el poder adquisitivo de los hogares y reduciría las brechas de desigualdad, pero también generaría mayores costos para las empresas, riesgos de informalidad y una desaceleración lenta de la inflación.
El ministro del Trabajo, Antonio Sanguino, ha dicho que los incrementos reales del salario mínimo en los últimos años han contribuido a mejorar los ingresos y al desempeño reciente de la economía.
Asimismo, señaló que el concepto de salario vital presentado por la OIT, con una estimación cercana a tres millones de pesos para un hogar de cuatro personas, podría servir como referencia técnica dentro de la negociación.