La reforma laboral amplió la franja horaria del recargo nocturno, estableciendo que la jornada nocturna comienza desde las 7:00 p. m. hasta las 6:00 a. m. del día siguiente. Antes de esta modificación, la legislación solo reconocía el recargo nocturno a partir de las 9:00 p. m., lo que dejaba por fuera dos horas de trabajo vespertino que ahora deberán ser remuneradas con recargo.

El ajuste normativo implica que cualquier trabajador que preste sus servicios a partir de las siete de la noche, incluso si su jornada termina antes de las nueve, tendrá derecho al recargo nocturno correspondiente, ampliando así el número de horas que generan un mayor valor salarial o recargo.

¿A cuánto equivale el recargo nocturno?

El recargo nocturno en Colombia corresponde a un 35 % adicional sobre la hora ordinaria. Con la ampliación del horario nocturno, más horas quedarán cubiertas por este recargo, lo que se traducirá en un incremento directo del ingreso mensual de miles de trabajadores que cumplen turnos nocturnos o mixtos.

Sectores como la vigilancia, salud, industria, comercio, servicios, transporte, logística y los centros de atención telefónica se verán especialmente impactados, ya que gran parte de sus jornadas se desarrollan en franjas que ahora generan recargo.

Recargo nocturno: nuevas obligaciones para las empresas

Con la entrada en vigor de estas disposiciones, las empresas deberán ajustar sus sistemas de control de jornada, liquidación de nómina y reglamentos internos de trabajo para garantizar el pago correcto del recargo nocturno y de los recargos dominicales y festivos conforme a los nuevos porcentajes.

El incumplimiento de estas obligaciones puede generar sanciones por parte del Ministerio del Trabajo y reclamaciones judiciales de los trabajadores, quienes podrán exigir el reconocimiento de las diferencias salariales dejadas de percibir.

Impacto económico y social del recargo

El recargo nocturno representa un avance en el reconocimiento del trabajo en horarios que afectan el descanso y la vida personal. Desde una perspectiva social, fortalece la protección de los trabajadores y mejora su poder adquisitivo. Desde el punto de vista empresarial, implica la necesidad de realizar ajustes financieros y operativos para asumir el incremento en los costos laborales.